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sábado, 6 de diciembre de 2008

Solo Ámame

Mujer mira en mi interior
Siente este corazón que desgarrado
ya no cree en la ilusión,
que hasta el día de hoy vive
en mi interior esperando tener
tu corazón entre mis labios y
tu alma entre mis brazos,
y lloro triste observando el destino
que he encontrado y lo que he
buscado, por favor rescátame
de este infierno, miénteme, dime
que la esperanza aun vive que
dios aun no me ha dejado y que tu
me amas como yo a ti antes de caer
en esta depresión viviendo en
el olvido, dime que me amas,
miénteme, para que vuelva de
la muerte a la vida solo dime,
solo miénteme, SOLO ÁMAME.

Esto es lo un pequeño recuerdo de mis traumas y escritos pasados, pero solo por ser pasados no implica que no los recuerde, y siendo uno de los que mas fama me han dado pues he decidido rescatarlo y colocarlo por aquí, de antemano gracias por sus comentarios.

Dos Puntos

Mónica Lavin

Sedúceme con tus comas, con tus caricias espaciadas, tu aliento respirable y tus atrevimientos continuos; colócame el punto y coma para cambiarlas caricias por largos besos y frases susurrados boca a boca. Has un punto y seguido para desatarme de mi y contemplar mi desnudes sobre la cama, ahora interrumpe con guiones para soltar un halago sobre mi cuerpo y su huella en el tuyo; recorrer con la mirada el detalle y el hundimiento en la cintura, el ascenso en tu cadera, la larga prolongación de tus piernas rematadas por un pie que no resistes besar. Envisteme sin mi rechazo y torturame con la altivez de tu deseo arrastrándome muy lejos (al borde del abismo entre paréntesis y sin comas por favor), ahora desenvaina tus puntos suspensivos ... -maldito trío de puntos- ese espacio sin nombre no se alcanza.

Un punto y aparte para calmar el temblor de mi cuerpo y sonreírte al tiempo que me das de beber del vino espumoso en una copa. Borro mis interrogantes. Toda una antesala para retomar tus comas y relajarme la humedad de tu boca y la suavidad de tu respiración en mis orejas, cuello, nuca, hombros. Atacar con puntos y comas nuevamente para buscar con tu dedo un clítoris congestionado. Pasar tu lengua entre esos labios escondidos y saborear mis secreciones -robármelas entre guiones- y atizar de nuevo en mi cuerpo ardiente, ocupándola, sosteniendo el ascenso ¡inminente!. Con signos de exclamación, la eyaculación inevitable... hasta acabar con los puntos suspensivos y vaciarte todo sobre mi, desplomarte extenuado, aliviado y amoroso en mi cuerpo complacido.

De nuevo un punto y aparte para dormir sobre mi pecho y poner un punto final al entrecomillado “acto” que en este caso si es un hecho amoroso sin ningún visto de actuación.

Si estoy equivocado, felicito a tu dominio de la puntuación.

Punto final.

Es este un escrito que un joven estudiante de la UNAM me proporciono en uno de sus tantos viajes a través de los caminos de esta bulliciosa ciudad, gracias! Y espero les haya gustado tanto como a mi.